El 20 de Octubre: la democracia no se hereda, se defiende | Edmond Mulet

 

     

 

En esta nueva columna, Edmond Mulet reflexiona sobre el legado de la Revolución del 20 de Octubre de 1944 y plantea que la democracia no puede limitarse al voto, sino que debe sostenerse con instituciones fuertes, justicia independiente, rendición de cuentas y una ciudadanía dispuesta a defenderla.

Cada 20 de octubre, Guatemala recuerda una fecha que cambió su historia. No hay que ver la Revolución de Octubre de 1944 como un simple episodio del pasado: fue la viva expresión de una sociedad que decidió que el país no podía seguir siendo privilegio de unos pocos y que la libertad, la justicia y la dignidad debían convertirse en derechos de todos.

Su legado no pertenece a un partido ni a una ideología. Pertenece a Guatemala.

Aquel movimiento abrió el camino a transformaciones políticas, sociales y económicas que marcaron una generación. También dejó una lección que conserva toda su vigencia: ningún país puede avanzar cuando el poder se utiliza para servir intereses particulares, cuando las instituciones se debilitan y cuando la ciudadanía pierde la confianza en quienes la gobiernan.

Ochenta y dos años después, el desafío sigue siendo convertir los ideales en realidades. La democracia no consiste únicamente en votar; exige instituciones que funcionen, justicia independiente, oportunidades para todos y autoridades que rindan cuentas. Exige, sobre todo, ciudadanos dispuestos a no aceptar la corrupción, el abuso de poder ni la indiferencia como destinos inevitables.

En estos momentos nuestro reto como sociedad es enfrentar al crimen y al narcotráfico, males que han penetrado todas nuestras instituciones y que nos ponen en peligro de, incluso, perder las conquistas sociales ganadas con la Revolución de Octubre.

 

Recordar el 20 de Octubre no significa vivir anclados en la nostalgia. Significa preguntarnos qué hemos hecho con aquella aspiración de construir un país más libre, más justo y más digno, y preguntarnos qué estamos dispuestos a hacer hoy por Guatemala.

La Revolución de Octubre nos recuerda que los cambios son posibles cuando una sociedad se atreve a exigirlos. Nuestra responsabilidad es defender la democracia, recuperar la confianza en las instituciones y construir un país en el que la libertad no sea un privilegio y la justicia no dependa de quién tiene el poder.

Porque el mejor homenaje al 20 de Octubre no es mirar hacia atrás. Es tener el valor de cambiar el presente y la determinación de construir el futuro que Guatemala merece.

Edmond Mulet

Artículo de opinión. Las valoraciones y planteamientos expresados corresponden al autor.

Comentarios

https://maromagazine.com/assets/images/user-avatar-s.jpg

0 comment

Write the first comment for this!