Un nuevo episodio de intolerancia ha sacudido el fútbol español esta semana, y uno de los protagonistas no fue un gol ni una jugada decisiva, sino un claro acto de discriminación. Antes de un encuentro de Copa del Rey entre el Real Madrid y el Albacete, varios cánticos dirigidos al delantero brasileño Vinícius Júnior fueron captados en las inmediaciones del estadio, donde algunos aficionados corearon expresiones racistas en su contra.
El portero belga Thibaut Courtois, compañero de Vinícius en el club merengue, no tardó en alzar la voz en contra de la situación. A través de sus redes sociales, el guardameta calificó el comportamiento como algo “bochornoso” e inaceptable, instando a que este tipo de actos no tengan lugar en el deporte. Su mensaje, directo y claro, busca visibilizar que el racismo no solo afecta al jugador que lo sufre, sino que empaña la integridad de todo el fútbol.
La reacción de Courtois se suma a otras voces dentro del entorno madridista que han expresado solidaridad con Vinícius. Su representante —la agencia que lo representa— también se pronunció para respaldar al atacante brasileño, recordando que el fútbol debe ser un espacio de respeto y diversidad.
Lamentablemente, este no ha sido un incidente aislado en la carrera de Vinícius Júnior. A lo largo de sus temporadas en España, el delantero ha sido blanco de insultos racistas en diversas ocasiones, algo que continúa generando debate sobre la necesidad de medidas más efectivas para erradicar estas conductas de los estadios y eventos deportivos.
La postura de jugadores como Courtois contribuye a intensificar la discusión sobre la intolerancia en el deporte y el impacto que tiene fuera de él. Su llamado a poner fin al racismo evidencia que, más allá de los resultados en la cancha, la lucha contra la discriminación sigue siendo un desafío pendiente dentro del fútbol moderno.




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