Los Zopilotes | Edmond Mulet

 

     

 

En esta nueva columna, Edmond Mulet reflexiona sobre la pérdida acelerada de biodiversidad, la degradación de los ecosistemas y el deterioro ambiental en Guatemala, utilizando la disminución de los zopilotes como una señal visible de los cambios que atraviesa nuestro entorno.

La degradación de nuestro medio ambiente es acelerada y ya se ven las consecuencias. No solo en la contaminación de todas nuestras fuentes acuíferas sino también en la reducción del agua como recurso. O los desechos humanos no degradables que inundan ya áreas urbanas y rurales por igual. La reducción de la población aviar ha sido dramática, tanto de las variedades endémicas como de las migrantes. Ahora pasan por nuestros cielos los azacuanes cada año en menores cantidades. Estudios científicos han demostrado que la cantidad y la salud de los pájaros nos indican cómo está nuestro medio ambiente. Y en Guatemala no estamos mal, pero graves.

Un indicador es la casi ausencia de zopilotes, aparte de los que circulan sobre los basureros buscando cuerpos de animales domésticos y ratas y ratones. Antes, los zopilotes formaban parte de nuestro paisaje, aves que ocupaban un nicho de limpieza ambiental. Hoy, al haber perdido una gran cantidad de fauna, los zopilotes se han reducido en números y se concentran alrededor de desechos humanos. Los cuerpos en descomposición de ardillas, culebras, ratones, ranas y sapos, micos y monos, tortugas, osos hormigueros, iguanas y lagartijas, ya no alcanzan para la sobrevivencia de los zopilotes, que desde la desaparición de venados, tigres y lagartos, ya han estado muy limitados en su ingesta.

El mundo entero ha disminuido el 73% del tamaño de las poblaciones de vertebrados silvestres (mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces) entre 1970 y 2022. El declive de ecosistemas en todos los continentes ha sido dramático, especialmente en América Latina (el peor de todos) con una reducción del 95%. Y Guatemala es de los peores en nuestra región.

 

Hemos perdido territorios enteros de flora y grandes cantidades de fauna, ecosistemas que ayudan a mantener un equilibrio ambiental. Si no le ponemos atención a esta descomposición, el cambio climático seguirá avanzando con consecuencias de vida o muerte para la especie humana. Hay que hacer conciencia en todos los estamentos de nuestra sociedad. Lamentablemente ya no se recuperará todo lo perdido, pero debemos administrar lo que nos queda. Así, quizás, volvamos a admirar el vuelo circular de los zopilotes.

Edmond Mulet

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