El migrante venezolano Wilber Garcés, de 28 años, fue operado para extraerle una bala que permaneció en su cuerpo durante 11 días, después de resultar herido durante un encuentro con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.
El hecho ocurrió en Austin, Texas, mientras Garcés trabajaba realizando entregas de comida a domicilio.
De acuerdo con la información difundida sobre el caso, un agente de ICE le disparó en la espalda durante el procedimiento en el que fue abordado por las autoridades migratorias.
Tras resultar herido, Garcés permaneció bajo custodia mientras el proyectil continuaba alojado en su cuerpo. Finalmente, fue sometido a una intervención quirúrgica para retirarlo.
El congresista estadounidense Greg Casar informó sobre la operación y cuestionó públicamente el tiempo transcurrido antes de que el migrante recibiera el procedimiento médico.
El legislador sostuvo que la atención tardó demasiado y afirmó que su equipo mantuvo presión para que Garcés recibiera el tratamiento que necesitaba.
El caso ha generado cuestionamientos sobre las condiciones de atención médica que reciben las personas detenidas bajo custodia migratoria en Estados Unidos.
Por el momento, el episodio continúa generando atención mientras se conocen más detalles sobre las circunstancias del disparo, la atención recibida posteriormente y la situación migratoria de Garcés.





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