La Casa Real noruega difundió posteriormente el primer mensaje relacionado con el nuevo monarca y confirmó oficialmente su denominación como “Su Majestad el Rey Haakon VIII”. El nuevo rey mantiene como referencia el tradicional lema de la monarquía noruega, “Todo por Noruega”.
Con el cambio de monarca, Ingrid Alexandra, hija mayor de Haakon, pasa a ocupar el primer lugar en la línea de sucesión y se convierte en princesa heredera de Noruega. La joven tiene 22 años y podría convertirse en el futuro en una de las pocas mujeres que han reinado en el país.
Harald V había ascendido al trono en 1991, tras la muerte de su padre, el rey Olav V. Durante más de tres décadas ejerció como jefe de Estado en una monarquía constitucional en la que el soberano desempeña principalmente funciones representativas y ceremoniales.
El fallecido monarca fue considerado una figura reformista dentro de la familia real. Uno de los episodios más recordados de su vida fue su matrimonio en 1968 con Sonja Haraldsen, una mujer sin origen aristocrático, algo que en su momento representó una ruptura importante con las tradiciones de la realeza europea.
Harald también tuvo un papel destacado como figura de unidad nacional durante momentos difíciles. Tras los atentados de Oslo y Utøya en 2011, que dejaron decenas de fallecidos, el rey llamó a los noruegos a mantenerse unidos y a no permitir que el miedo definiera al país.
En sus últimos años, su estado de salud obligó en varias ocasiones al entonces príncipe Haakon a asumir temporalmente algunas funciones oficiales. Pese a ello, Harald había manifestado públicamente su intención de permanecer en el trono durante toda su vida y descartó abdicar.
Noruega inició ahora un período de duelo nacional. El proceso de transición contempla un consejo extraordinario de Estado y posteriores actos institucionales en los que Haakon VIII formalizará su papel como jefe de Estado ante las autoridades del país. A diferencia de otras monarquías, Noruega no celebra coronaciones formales.
Harald V deja atrás una etapa de 35 años al frente de la monarquía noruega, mientras el inicio del reinado de Haakon VIII abre una nueva generación dentro de una de las casas reales más antiguas de Europa.
El rey Harald V de Noruega falleció este viernes 28 de agosto de 2026 a los 89 años, poniendo fin a un reinado de 35 años marcado por la modernización de la monarquía y una elevada popularidad entre la población noruega.
El monarca murió en el Hospital Nacional de Oslo, donde había permanecido ingresado por problemas de salud. La Casa Real informó que falleció de manera pacífica, acompañado en sus últimas horas por miembros de su familia.
Tras su muerte, la sucesión se produjo de manera automática. Su hijo, el hasta ahora príncipe heredero Haakon Magnus, de 53 años, se convirtió en el nuevo rey de Noruega bajo el nombre de Haakon VIII.






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