Reflexión | Marco Antonio Sagastume: ¿Qué es ser pueblo? Solidaridad, democracia y el poder del voto
Qué significa realmente ser pueblo?
Para Marco Antonio Sagastume Gemmell, ser pueblo va mucho más allá de compartir un territorio, una bandera o una nacionalidad. Significa construir comunidad, reconocerse en los demás y entender que los problemas colectivos difícilmente pueden resolverse desde el individualismo.
En su reflexión “¿Qué es ser pueblo?”, el autor plantea que la falta de solidaridad debilita la cohesión social y abre espacios para prácticas que considera dañinas para la vida democrática.
Sagastume parte de una idea central: un pueblo se construye cuando sus integrantes son capaces de organizarse y actuar pensando también en el bienestar colectivo.
Como ejemplo, recuerda experiencias comunitarias en Totonicapán, donde observó procesos de elección vinculados al servicio comunitario y al cuidado de los bosques. Para él, estas prácticas muestran una concepción diferente del poder: no como una oportunidad de enriquecimiento, sino como una responsabilidad frente a la comunidad.
El autor contrasta ese modelo con lo que considera prácticas recurrentes dentro de la política nacional.
Cuestiona la permanencia prolongada de algunos diputados en el Congreso, la llegada de familiares de dirigentes políticos a cargos públicos y la utilización del clientelismo para conservar influencia electoral.
Estas son valoraciones y señalamientos expresados por Sagastume dentro de su columna, no determinaciones judiciales ni hechos que deban interpretarse automáticamente como responsabilidades individuales comprobadas.
Una crítica a la concentración del poderLa reflexión también aborda a instituciones como la Corte de Constitucionalidad y la Corte Suprema de Justicia.
Sagastume expresa fuertes críticas sobre la composición y actuación de estas instituciones y sostiene que determinados intereses políticos han influido en ellas. Esos planteamientos corresponden a la opinión del autor.
La actual Corte de Constitucionalidad para el período 2026-2031 fue integrada mediante designaciones de las instituciones establecidas en la legislación guatemalteca, entre ellas el Congreso, la Corte Suprema de Justicia y el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala.
Más allá de nombres específicos, la preocupación de Sagastume se concentra en una pregunta de fondo:
¿Qué ocurre cuando el ciudadano siente que las instituciones dejaron de representar el interés común?
Para el autor, allí comienza el debilitamiento de la confianza democrática.
“Divide y vencerás”Otro de los ejes de su reflexión es la división social.
Sagastume considera que determinados sectores se benefician cuando los ciudadanos permanecen separados y convencidos de que no pueden organizarse.
Su planteamiento puede resumirse en una idea conocida:
“Divide y vencerás”.
Frente a esa lógica, propone recuperar la solidaridad como herramienta política y social.
El autor incluso recuerda una propuesta desarrollada años atrás alrededor de los Pueblos Organizados en Partido (POP), concebida, según explica, desde una estructura más horizontal y con representación de distintos pueblos de Guatemala.
Guatemala desde la diversidadSagastume también invita a imaginar un país construido desde la riqueza de sus comunidades.
Una Guatemala donde sus pueblos, idiomas, tradiciones, colores y formas de organización no sean motivo de separación, sino parte esencial de una identidad compartida.
En esa visión, ser pueblo significa ser solidario.
Significa reconocer que el bienestar individual también depende de la fortaleza de la comunidad.
Significa participar.
Organizarse.
Fiscalizar.
Y entender que la democracia no termina después de depositar una papeleta en una urna.
El voto como responsabilidad
La reflexión concluye mirando hacia los próximos procesos electorales.
Sagastume advierte sobre el riesgo del clientelismo y de entregar el voto a cambio de beneficios inmediatos. Para él, cada ciudadano debe analizar con mayor profundidad a quienes buscan ocupar cargos públicos.
Su llamado no consiste en decirle al lector por quién votar.
Consiste en recordar que el voto tiene consecuencias.
Una democracia depende tanto de quienes gobiernan como de ciudadanos capaces de exigir transparencia, cuestionar el abuso de poder y participar activamente en la vida pública.
La pregunta que deja Sagastume es, entonces, mucho más amplia que su título:
¿Queremos continuar como individuos aislados o comenzar a actuar verdaderamente como pueblo?
Para el autor, la respuesta está en recuperar la solidaridad, la organización y la responsabilidad ciudadana.
Porque abrir los ojos frente a los problemas de la democracia también significa asumir que transformarla requiere participación.
Marco Antonio Sagastume Gemmell
Reflexión | Maro Magazine





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