China volvió a pedir una salida diplomática al conflicto entre Irán y Estados Unidos, en momentos en que las tensiones militares continúan afectando el transporte marítimo y los mercados energéticos internacionales.
El ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, sostuvo este 16 de septiembre de 2026 una reunión en Pekín con su homólogo iraní, Abbas Araqchi, en la que pidió a Teherán y Washington actuar con moderación y regresar al marco de entendimiento alcanzado previamente.
Wang planteó que ambas partes deberían reconstruir el mecanismo de negociación y mantener consultas sustanciales sobre sus principales diferencias, al considerar que la prolongación del conflicto no beneficia ni a los países involucrados ni a la comunidad internacional.
Uno de los principales puntos de preocupación para China es el estrecho de Ormuz, paso marítimo fundamental para el transporte internacional de petróleo y gas natural licuado.
Pekín pidió que se adopten medidas efectivas para reabrir cuanto antes el estrecho y garantizar la seguridad de la navegación, con el objetivo de proteger la estabilidad de las cadenas mundiales de energía y suministro.
La preocupación ocurre mientras el tránsito de embarcaciones por Ormuz permanece severamente reducido. Datos recopilados este miércoles mostraron apenas cuatro cruces de barcos durante el martes, muy por debajo de los niveles registrados antes del conflicto.
El estrecho tiene una importancia estratégica para la economía mundial debido a que históricamente ha canalizado una proporción considerable de las exportaciones globales de petróleo y gas natural licuado. La reducción de su actividad ha contribuido a aumentar la volatilidad de los precios energéticos.
Durante el encuentro, el canciller iraní manifestó que su país está dispuesto a explorar alternativas diplomáticas que garanticen sus derechos e intereses, aunque también reiteró la posición de Teherán de defender su soberanía.
China, por su parte, reafirmó que busca mantener una posición de mediación y promover el diálogo entre Irán, Estados Unidos y los países del Golfo.
La diplomacia adquiere mayor relevancia después de que un acuerdo provisional alcanzado meses atrás no lograra poner fin de manera definitiva a las hostilidades. Ese entendimiento contemplaba, entre otros puntos, medidas encaminadas a facilitar nuevamente la navegación por Ormuz.
El conflicto continúa teniendo repercusiones mucho más allá de Medio Oriente.
Las interrupciones en el transporte de energía han contribuido al aumento de los precios internacionales del petróleo y del gas, mientras empresas navieras han reducido o modificado sus operaciones ante los riesgos de seguridad.
Para China, uno de los principales compradores mundiales de energía y un importante importador de petróleo iraní, mantener abierto el estrecho resulta fundamental para la estabilidad económica y comercial.
Por ahora, no existe un nuevo acuerdo anunciado entre Washington y Teherán que garantice el final del conflicto o la normalización inmediata del tránsito marítimo.
La posición expresada por Pekín constituye un llamado diplomático a recuperar las negociaciones y reducir una tensión que continúa impactando la seguridad regional y la economía mundial.





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