El precio del petróleo volvió a subir este martes 8 de septiembre de 2026 en medio de una nueva escalada de tensión en Medio Oriente.
El West Texas Intermediate (WTI) avanzó 1.28%, equivalente a US$1.17, hasta situarse en US$92.65 por barril.
El repunte se produjo después de que los rebeldes hutíes de Yemen lanzaran ataques contra instalaciones petroleras y otros objetivos en el sur de Arabia Saudita, un hecho que dejó más de 70 personas heridas y volvió a encender las preocupaciones sobre la seguridad del suministro energético de la región.
Los ataques alcanzaron ciudades como Abha, Jazan, Najran y Khamis Mushait y provocaron incendios en instalaciones vinculadas con la industria energética. Entre los puntos afectados figura infraestructura en Jazan, una zona estratégica para el sector petrolero saudí.
La reacción de los mercados fue inmediata. Además del WTI, el Brent también registró fuertes avances y llegó a cotizar cerca de los US$98 por barril, reflejando el aumento de la prima de riesgo geopolítico.
La situación genera especial preocupación porque Arabia Saudita es uno de los principales productores de crudo del mundo y desempeña un papel clave en el abastecimiento internacional.
A esto se suma la presión existente sobre otras rutas energéticas de Medio Oriente. El estrecho de Ormuz continúa siendo un punto de tensión, mientras productores del Golfo han tenido que recurrir a rutas alternativas para mantener parte de sus exportaciones.
Los analistas consideran que el precio del petróleo está reaccionando tanto a posibles interrupciones físicas del suministro como al temor de que el conflicto regional se extienda y afecte instalaciones, refinerías y corredores marítimos.
Pese al fuerte incremento, el crudo todavía se mantiene por debajo de los US$100 por barril. Entre los factores que han contenido parcialmente el precio figuran una mayor producción de países fuera de la OPEP, rutas alternativas de exportación y una demanda internacional más moderada.
Sin embargo, la presión sobre los combustibles refinados continúa aumentando. Los problemas en refinerías y la incertidumbre sobre el suministro han contribuido a elevar los precios de gasolina y diésel en distintos mercados.
El nuevo episodio vuelve a demostrar la sensibilidad del mercado petrolero ante cualquier escalada en Medio Oriente. Un ataque contra infraestructura energética en Arabia Saudita puede tener efectos inmediatos sobre las cotizaciones internacionales debido al peso del país dentro de la producción global.
Por ahora, la atención permanece concentrada en la respuesta de Arabia Saudita y en la posibilidad de nuevos ataques hutíes.
Con el WTI en US$92.65 por barril, los mercados vuelven a mirar de cerca la evolución del conflicto y su posible impacto sobre el suministro, los combustibles y la inflación mundial.





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