Guatemala despide este viernes 7 de agosto a Rodolfo Rohrmoser Valdeavellano, reconocido jurista, diplomático y exmagistrado de la Corte de Constitucionalidad —CC—, quien falleció a los 87 años después de una trayectoria de más de seis décadas vinculada al derecho y la defensa del orden democrático.
Rohrmoser tuvo una participación histórica durante el denominado “Serranazo” del 25 de mayo de 1993, cuando el entonces presidente Jorge Serrano Elías intentó disolver el Congreso, la Corte Suprema de Justicia y la propia Corte de Constitucionalidad, además de restringir garantías constitucionales.
En ese momento, Rohrmoser se desempeñaba como magistrado suplente de la CC y fue llamado a integrar el pleno ante la ausencia de otros magistrados. Ese mismo día, la Corte resolvió que las disposiciones adoptadas por Serrano eran inconstitucionales y declaró nulos los actos que pretendían romper el orden constitucional.
Años después, Rohrmoser recordó que la principal discusión entre los magistrados fue determinar si podían actuar de oficio o si debían esperar la presentación de una acción legal. Finalmente prevaleció la decisión de intervenir inmediatamente en defensa de la Constitución.
Además de su participación durante la crisis de 1993, Rohrmoser posteriormente fue magistrado titular y presidente de la Corte de Constitucionalidad. Los registros oficiales de la institución indican que ejerció la Presidencia de la CC durante el período 2001-2002.
Su carrera también incluyó labores diplomáticas como embajador de Guatemala en Washington, así como una extensa trayectoria como abogado, notario, profesor universitario y autor de publicaciones sobre derecho constitucional y acontecimientos políticos del país.
En mayo de 2025, el Estado de Guatemala lo condecoró junto al exmagistrado Gabriel Larios Ochaita con la Orden del Quetzal en grado de Gran Oficial, como reconocimiento a su actuación durante los acontecimientos de 1993 y su contribución a la defensa del régimen constitucional.
Rohrmoser también dejó por escrito sus memorias sobre aquella crisis institucional en la obra De cómo viví el Serranazo, en la que relató desde su perspectiva los acontecimientos que llevaron a la Corte de Constitucionalidad a actuar frente al intento de autogolpe.
Su fallecimiento marca la partida de una de las figuras vinculadas a uno de los episodios más decisivos de la historia democrática reciente de Guatemala y al papel que desempeñó la Corte de Constitucionalidad para restablecer el orden institucional en 1993.





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