Richard Hansen alerta sobre grave riesgo para la fauna de El Mirador por la deforestación

 

     

 

El arqueólogo y conservacionista Richard Hansen advirtió que la deforestación y la fragmentación del bosque en la Cuenca Mirador-Calakmul, en Petén, están poniendo en riesgo a especies como el jaguar, el tapir y el venado. El especialista sostiene que la protección del bosque es indispensable tanto para conservar la biodiversidad como para resguardar uno de los patrimonios arqueológicos más importantes de Guatemala.

La riqueza natural y arqueológica de El Mirador, en Petén, enfrenta una amenaza creciente.

El arqueólogo Richard Hansen, quien ha trabajado durante más de cuatro décadas en la región, advirtió sobre el impacto que la deforestación, los incendios y la fragmentación del bosque están teniendo sobre la fauna que habita la Cuenca Mirador-Calakmul.

Durante una presentación reciente, Hansen señaló que especies como el jaguar, el tapir y el venado dependen directamente de la conservación del ecosistema de selva tropical.

Cuando el bosque se fragmenta, explicó, no solo se pierde cobertura vegetal.

También desaparecen fuentes de alimento, refugios naturales y corredores biológicos indispensables para la supervivencia de numerosas especies.

El especialista advirtió además que un bosque fragmentado puede perder su capacidad de mantenerse saludable a largo plazo.

Según expuso, desde el aire algunas áreas pueden parecer todavía cubiertas de vegetación, pero el análisis mediante tecnología infrarroja permite observar daños y fragmentaciones que no siempre son visibles a simple vista.

La Cuenca El Mirador, ubicada en el norte de Petén y conectada ecológicamente con territorio mexicano, posee una enorme importancia natural y cultural.

En el lado guatemalteco, el área abarca más de 3 mil kilómetros cuadrados dentro de la Reserva de la Biosfera Maya y reúne antiguas ciudades mayas, grandes complejos arquitectónicos y extensas áreas de bosque.

El lugar también funciona como hábitat para una amplia diversidad de animales.

Entre ellos destaca el jaguar, considerado una especie clave para el equilibrio de los ecosistemas, debido a su función dentro de la cadena alimenticia.

Hansen sostiene que la conservación no debe entenderse únicamente como una restricción a las comunidades.

 

Su propuesta contempla fortalecer actividades económicas que permitan obtener ingresos sin destruir el bosque, entre ellas el aprovechamiento sostenible de productos como chicle, ramón, miel, copal y otros recursos no maderables.

El arqueólogo también ha defendido la posibilidad de impulsar el turismo cultural y natural como una alternativa económica para la región, aprovechando la riqueza arqueológica de ciudades preclásicas que tienen más de 2 mil años de antigüedad.

La preocupación no se limita únicamente a la fauna.

El deterioro del bosque también puede afectar sitios arqueológicos, comunidades y ecosistemas que forman parte de uno de los territorios con mayor valor histórico y ambiental de Guatemala.

Hansen insiste en que la protección del área debe realizarse de forma pacífica y con una visión que combine conservación, desarrollo comunitario y aprovechamiento responsable de los recursos naturales.

El mensaje central es claro:

si el bosque desaparece, también desaparece la vida que depende de él.

La conservación de El Mirador representa así un desafío que va más allá de proteger ruinas arqueológicas.

Se trata de preservar un sistema completo donde conviven historia, biodiversidad, comunidades y patrimonio natural.

 

Y en un territorio tan valioso como Petén, el futuro de especies como el jaguar, el tapir y el venado dependerá de las decisiones que se tomen hoy.

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