El Mundial de Fútbol 2026, programado para iniciar el 11 de junio en México, Estados Unidos y Canadá con 48 equipos participantes, enfrenta una crisis sin precedentes debido a las políticas de la administración Trump. Desde finales de 2025, redadas masivas contra latinos, congelamiento de visas para decenas de países y amenazas de aranceles han generado inseguridad global, especialmente para fans que planean viajar a sedes estadounidenses.
En enero de 2026, según reportes del New York Post, 16.800 boletos fueron cancelados en una sola noche por diplomáticos y aficionados de todo el mundo, citando riesgos de arresto por apariencia de indocumentados. Este boicot masivo amenaza con dejar el torneo vacío, afectando economías locales y la imagen de la FIFA.
El contexto se remonta al sorteo de grupos completado y promociones iniciales que posicionaban el evento como un símbolo de unidad, incluso con un premio de paz otorgado a Trump por la FIFA. Sin embargo, declaraciones expansionistas de Trump, como su obsesión con Groenlandia, han exacerbado tensiones geopolíticas.
Alemania emerge como la primera nación en proponer un boicot oficial, instando a Francia e Inglaterra a unirse si las políticas persisten.
¿Quién va a viajar a un país donde puedes ser arrestado en un segundo simplemente por parecer indocumentado?”
La FIFA, bajo Gianni Infantino, convocó reuniones de emergencia para evaluar daños, proponiendo visas prioritarias para poseedores de boletos y asegurando pocos problemas migratorios.
FIFA apoya incondicionalmente a Donald Trump... todos debemos apoyar la paz, todos debemos unirnos, no hay nada como lo que hace el fútbol, cambia el espíritu no solo de las personas, sino de todos los países” — Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
Las consecuencias podrían incluir mudanzas de partidos a Canadá o México, aunque expertos ven improbable una cancelación total por regulaciones FIFA y pérdidas económicas masivas del mercado norteamericano. Con 140 días restantes, se compara con la suspensión rusa en 2022, pero sin precedentes para un coanfitrión como EE.UU.




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